Es urgente educar en Inteligencia Cívica para evitar a los políticos, empresarios, juristas, periodistas, policías y ciudadanos corruptos, como muchos de los que hemos sufrido en Canarias, España y mundo


El civismo de civis ciudadano, es el <<comportamiento respetuoso del ciudadano con las normas de convivencia pública>>, RAE. Ciudadano es la persona natural o vecina de una ciudad. Ciudad es el conjunto de ciudadanos. A ser ciudadano se aprende Y es necesario aprenderlo porque el civismo es parte de las normas sociales o reglas de comportamiento, a las que se deben ajustar las conductas, tareas, actividades y deberes del ser humano, que regulan las acciones de los individuos entre sí. Dichas normas están determinadas por la sociedad y se transmite a través de la educación y de las costumbres. Suelen estar basadas en valores y tradiciones... Se complementan con las normas humanas, las que rigen la búsqueda de la mejora individual e interna de la persona y regulan su comportamiento con el propósito de asegurar la convivencia social. Las normas humanas proceden de los valores ejes de los derechos humanos: libertad, igualdad y solidaridad, de los que emana el valor de civismo o normas sociales.

¿QUIERE SER UNA PERSONA EXCELENTE?

Estimada ciudadanía: Tras más de medio siglo ejerciendo como docente, puedo afirmar que el mundo va muy mal, cada día peor. Usted, tú y yo vivimos y convivimos preocupados por la incertidumbre e inseguridad que nos rodea. Predomina el incivismo, mala educación o violencia directa y estructural. De hecho, los políticos nos engañan casi siempre, lo que se perpetúa en nuestro municipio, región, país y mundo. El destino de la humanidad está en juego. Se necesitan líderes que guíen al logro de los objetivos para vivir y convivir bien en un entorno cada vez más complejo, no sólo para entender los problemas, sino para hacer algo por solucionarlos. Problemas diversos se han acumulado en todas las partes del mundo, empezando por nuestro municipio. Problemas políticos, sociales, económicos y culturales. Mientras, el aire se ensucia, las aguas se contaminan y los bosques disminuyen, la sociedad se ha enfermado.

Ante esta aterradora situación, el descontento de la ciudadanía es cada día más visible. Y si quienes deciden son incapaces de entender la necesidad de cambio y de hacer por resolverlo, debemos ser los ciudadanos quienes lo hagamos, razón por la que no los respaldaremos más. Y si tenemos que echar a los actuales lo haremos. Pero, eso sí, como no somos incívicos o de mal comportamiento ciudadano, sino cívicos o de buen comportamiento ciudadano, rechazamos los movimientos violentos, tanto huelgas agresivas como disturbios. No debemos esperar más tiempo para actuar. Debemos actuar ya mismo. Si cada uno hace un poco, la suma de muchos pocos, permitirá alcanzar el mucho que se necesita. Este paso es verdaderamente necesario, sin demoras. Lo primero debe ser impactar sobre los políticos y solicitarles que inicien los cambios necesarios, además de apostar por superar las carencias: una mejor calidad de vida para todos. Caso contrario, la sociedad decide si permite que continúe la mala situación o toma las riendas para tratar de mejorar lo mejorable. Esto será posible porque sabemos qué hacer y cómo hacerlo para asegurar el bienestar común. Este presente y futuro es abierto, tiene cabida todas las personas cívicas, que son las que actúan cívicamente por el bienestar colectivo.

Esta carta va dirigida a usted y a ti, ciudadanos del mundo global e interconectado. No solo para que la leas, sino especialmente, para que la lleves a la práctica, porque la humanidad en su conjunto lo demanda con urgencia, para no escuchar los gritos y lamentos de muchos desde lo más profundo de nuestro ser. Usted y tú lo sienten como lo sentimos nosotros. Ese dolor desgarrador debemos evitarlo porque no sólo nos está perforando la vida propia, sino también la de los demás, y sin los demás no se puede ni queremos vivir. Urge evitar a quienes nos pisotean e ignoran. Pensar que los problemas deben ser resueltos por otros, por aquellos que ocupan ciertos cargos, es tan infantil como el bebé recién nacido. Buscan situaciones ventajosas para sí y sus adláteres. 

No debemos esperar que el cambio proceda de los cargos actuales, sino de la sociedad civil. De aquellos ya sabemos qué esperar, mientras que de éstos muchas son las señales que los apoyan. Además de la necesidad de un cambio, está la voluntad de la ciudadanía por el mismo. No sólo se rechazan las guerras y el terrorismo, sino se necesita y se desea el bienestar general, común. Cuando empezar y cómo empezar el cambio depende de los apoyos que reciban los promotores...

Cambiar el entorno: familia, trabajo, municipio, país y mundo, comienza a nivel individual. De esta manera, no es necesario esperar que otros solucionen los problemas del entorno para vivir y convivir como el ser humano o persona excelente que cada uno es. Existen muchas personas famosas, ricas, con gran poder y conocimientos, pero otras están llenas de sabiduría, la que desarrolla su talento humano y social. La sabiduría brota de los derechos humanos, concretamente de sus tres valores ejes, lo cuales en su conjunto generan el civismo. Todos juntos con un destino común, desde una educación correcta que dirige nuestra vida a la realización personal. Debemos anticiparnos para evitar lo que pueda dañar a la dignidad o excelencia humana. 

La prevención debe ser el objetivo común, porque con qué cara nos presentamos cada día en la sociedad sabiendo que morirán miles de hermanos. Por esto, no podemos permitir que se malgaste miles de millones en material bélico y en paseos espaciales cuando en nuestro planeta miles de millones de personas carecen de lo más básico. Por esto, debemos participar para evitar tal deshumanización de quienes esto promueven, porque con "bichos" de esta estirpe se está negando la felicidad de los demás. Debemos contribuir para impedir tanto desprecio al ser humano, todos somos necesarios, juntos lograremos la paz. Tenemos que adoptar un sistema educativo que nos haga libres, justos, solidarios y cívicos. También que elimine la violencia de todos los entornos. Debemos empezar a pensar, a sentir y a actuar de manera distinta, porque si se hace igual que ahora nos uniremos a vivir en situaciones de indignidad como lo están ya miles de millones de personas. El modelo de desarrollo actual resta libertad, genera desigualdad y anula la solidaridad. Por lo tanto, carece de civismo, lo bueno, es incívico, lo malo Todo esto se agrava, aún más, porque los recursos del planeta están en su límite. Por esto, debemos tomar conciencia de esta situación y tratar de afrontarla, pues nadie puede hacerlo por otro, sino cada uno por sí mismo. Y es la sociedad civil la que debe debatir los retos que tiene planteado actualmente para mejorar la vida y la convivencia. No es indiferencia de la ciudadanía ante los problemas de su entorno, la preocupación, sino la ignorancia de los poderes. La carencia de reflexión por vivir y convivir en sintonía con nuestra condición significa penetrar más en la deshumanización, en la violencia y en el incivismo. Pero la suma de muchas reflexiones será la solución.

Promover un movimiento hacia un mundo cívico y educado, en paz, requiere cambiar la forma de pensar de sus promotores. Que sepan lo que está bien y lo que está mal para todos. Es tan importante esto como para luchar por ello, por un mundo global que interactúa y es interdependiente, con un estilo de vida en el que encaje la libertad, la igualdad, la solidaridad y el civismo para toda la humanidad. Lo dicho proporciona a todas las personas una oportunidad de vivir con dignidad y bienestar.

Para evitarlo está la educación, el civismo, sustituir lo malo por lo bueno. Se refleja la mala educación recibida o adquirida, el incivismo reinante. El mismo que domina al incapaz de controlar ciertos deseos y ser capaces de actos abominables.


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